Historia del Teatro Palacio Valdés

El Teatro Palacio Valdés cumple 100 años en 2020. Con su inauguración hace un siglo Avilés culminaba una nueva época, iniciada desde finales del XIX. Se había producido entonces una transformación que afectaba a estructuras vitales (el puerto, el ferrocarril), a la ordenación urbanística o a la renovación arquitectónica.
 
Había cambiado la fisonomía de la ciudad (en un impulso en el que los indianos habían desempeñado un papel determinante), pero en el ámbito cultural faltaba una institución clave, el Teatro, una aspiración largamente mantenida.
 
La inauguración del edificio proyectado para albergarlo no se produjo hasta 20 años después de haber sido colocada la primera piedra, como atestiguan todavía las dos fechas, 1900-1920, a ambos lados de la efigie de Palacio Valdés, en la guardamalleta que corona la embocadura del escenario.
 

Un teatro para una ciudad: del esplendor al declive

 
Muchos años después, en 1972, la supervivencia del Teatro se iba a poner en serio peligro: el cierre durante un nuevo periodo de otros 20 años produjo su alarmante degradación, hasta que fue rescatado al límite, rehabilitado y de nuevo puesto en servicio en 1992.
 

El Teatro Palacio Valdés antes de su rehabilitación

 
Pero, hasta entonces, desde su inicial esplendor hasta el declive de su decadencia, el Teatro había articulado lo más sobresaliente de la vida cultural de la ciudad: por él pasaron compañías en gira, compañías locales de aficionados, toda la variedad de géneros que la época ofrecía (drama, comedia, lírica, varietés) y su actividad no se limitó a la programación escénica: el Palacio Valdés fue lugar de encuentros, conferencias, mítines.
 
Su platea se transformaba en salón de baile y hasta en su foyer se llegaron a celebrar convites de boda. Su posterior uso como sala de cine anunciaba ya su última y decadente etapa, siguiendo la misma suerte de tantos teatros del país, condenados al cierre y, en muchos casos, a la desaparición.
 

La recuperación de los Teatros Históricos

Aunque construido ya en el siglo XX, el Teatro Palacio Valdés pertenece estilísticamente al XIX y sigue el modelo consagrado de sala en planta de herradura, de escuela historicista, aquí de un ornamentado neobarroco muy del gusto del momento. Esa estética, tan propia de la época, sobrevive sin embargo en la estima actual, como si ese aspecto, tildado a menudo de bombonera, se hubiese deslizado subrepticiamente en la idea de un arquetipo por antonomasia del espacio teatral.
 
Las leyes del principio de los ochenta impidieron la destrucción de estos teatros históricos: su reconstrucción fue asumida por la Administración Central, con la colaboración de la Autonómica y la Municipal. Como en todos los casos, también en el del Palacio Valdés la rehabilitación contó con la expresión favorable de una parte de la población de cuya memoria no se había desvanecido el papel histórico del edificio, aunque, una vez reinaugurado, su frecuentación no se correspondió con la sensibilidad demostrada para recuperarlo. Había desaparecido el público requerido para una programación teatral estable.
 

Teatro (y) Público

 
La iniciativa de la Administración Central para reconstruir los teatros en peligro de extinción conllevaba también la obligación expresa de asumir su titularidad por parte de las Administraciones Locales. Fue así como, al cabo de unos años, se consiguió cambiar por completo la situación escénica del país.
 
Y fue también desde la perspectiva de esa recién adquirida titularidad pública (que implicaba esencialmente el reconocimiento pleno del teatro como hecho cultural) desde la que el Palacio Valdés abordó la creación de nuevos públicos.
 
Tras un periodo de consolidación paulatina, el Teatro en Avilés no empezó a conocer hasta el final de los noventa el auge de espectadores. De entonces data la alta ocupación de la sala, vinculada al apremiante interés por los abonos, renovables en cada ciclo de temporada.
 

Cartelera Local

A contar con un público constante se ha llegado manteniendo una misma línea de programación que ha procurado siempre ofrecer una muestra de la producción escénica más actual, incluyendo los frecuentes estrenos, convertidos en una connotación característica de la cartelera local. La permanencia de los equipos artísticos y técnicos durante la última fase de ensayos y el estreno de cada nuevo montaje propician un acercamiento entre profesionales, público y medios que ha repercutido muy favorablemente en la relación de la ciudad con el Teatro.
 
En cuanto a la situación de la vida teatral, que no ha escapado en los años más recientes a la crisis general sufrida, Avilés ha optado desde 2013 por un modelo propio: bajo el nombre de escenAvilés se aúna en un programa común entre el Palacio Valdés y el Centro Niemeyer la actividad escénica, compartiendo criterios de programación, espacios de representación, calendarios de exhibición, espectadores y abonados.
 
La imagen del Teatro excede a la que se forjen de él sus espectadores. Es un referente que, por su trasfondo cultural, pertenece a la conciencia ciudadana.
 
 

El Teatro Palacio Valdés

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